19 noviembre 2007

El tío Mentiras


Al doblar una curva de la sinuosa carretera local me topé con un hombre mayor, con boina, garrota y un zurrón, caminando carretera adelante con la calima de agosto. Paré el coche.
- Si quiere usted, le dejo en el pueblo.
- Hombre, se agradece.
El hombre subió a mi pequeño coche y continuamos en dirección al pueblo. Enseguida inicié una conversación banal.
- ¿Qué hace usted por aquí?
- Vengo de mi empresa.
- ¿De su empresa?
- Sí hombre, tengo más de doscientos empleaos.
- ¿Doscientos?
- Ya lo creo y a todo placer que les tengo, no les falta de nada: no trabajan, salen de paseo cada día, comen lo que les da la gana, beben hasta saciarse, se echan unas siestas que pa qué y en estos lugares el aire acondicionado no les hace mucha falta, que si no, se lo pondría. Oiga, qué paz laboral, ni una huelga me han hecho. Hasta la fecha, claro.
- ¿Y son de usted?- le dije cayendo enseguida en la cuenta de que me estaba hablando de las ovejas.
- No, la mitad sólo.
- ¿Y las otras?
- Las otras son de la mujer.
Viendo que el hombre era burlón le cambié de tema por seguir hablando de algo.
- Y caza, ¿ve usted mucha caza por el término?
- Algo se ve, pero muy poco.
- ¿Había más antes, cuando era usted joven?
- Ya lo creo, hombre, donde va usté a comparar.
- Pero, por ejemplo de perdices, cuantas podía ver usted en un día en aquel entonces.
- Incontables, no le estoy diciendo. ¡Había bandos de perdices entonces que anublaban la luz del sol!
Con ese envite me había hecho enmudecer y sonreír. Volví a cambiar de tercio.
- ¿Será aburrida la vida por estos pueblos?
- Pues sí, pa que le voy a decir una cosa por otra.
- ¿Es que no queda gente joven?
- Pues quedar quedan, sí, pero los que hay ya no son como antes. No hay mas que vicio y sinvergonzonería y de los turistas de fuera pa qué le voy a contar. Que van por ahí medio desnudos, que no se puede ni ir al río… yo por lo menos, viendo ciertas cosas, es que me inrito de una manera que es que no lo aguanto…
- Pero, hombre, antes también se divertirían ustedes, ¿no?
- Miá, nosotros, ¿qué íbamos a hacer nosotros, pobrecillos?, pues na de na, bueno, o como mucho y en todo caso, si te enterabas que había alguna moza por ahí con el ganao, te acercabas donde ella y le arreabas cuatro pichorretazos en to el papazo, ¡pero sin malicia, oiga!, no como ahora, que no hay más que desvergüenza, ya le digo a usté.
Al llegar al pueblo, riéndome aún por dentro por lo que acababa de oir, dejé al hombre donde me indicó y subí hasta la plaza. Bajo los soportales de la plaza entré a una taberna con tarimas de madera y mostrador de zinc y, resguardado en el fresco local, tomé una cerveza sentado en una de las mesas. Al rato entraron dos hombres que se acercaron al mostrador y pidieron dos vinos. Mirándome de reojo uno le dijo al otro:
- ¿Quién es ese?
- Na, un forastero, uno que ha traído al tío Mentiras desde las curvas de los Azules.

5 comentarios:

Zeltia dijo...

Igual no me crees, pero "cuatro pichorretazos en to el papazo" no sé qué es... alguna guarrada supongo, pero... ¿se puede traducir? :-P
Por curiosidad, mas que nada :-)

Soros dijo...

Pero, Zeltia mujer, con la picha el tío Mentiras les daba pichorretazos a las mozas, que la criatura era algo burro, y el papo es una forma popular de llamar al coño por algunas tierras, puede que algo en desuso, pero no para el tío Mentiras. ¿No me estarás vacilando?
Saludos, Zeltia

Piel de letras dijo...

Me ahorró la misma pregunta Zel. ¡Pero yo estoy del otro lado del charco! ¿eh? creí que se refería a cuatro nalgadas, pero al parecer es algo mas que simples palmetazos.

Saludos y apapachos
Des

Zeltia dijo...

gracias por la aclaración!, ahora que lo has dicho parecía obvio... pero, aunque ya suponía algo parecido -más que nada porque pichorretazos está cantado que viene de picha- lo del "papazo" no lo había oído en la vida.
Está bien la expresión, me la apunto para cuando me apetece decir guarradas :9

Soros dijo...

Vale Zeltia, apuntate la frase, pero, por favor, sin malicia... ;-)
Saludos