02 junio 2007

Con la bala dentro.


Tenía 17 años. Estuvo muy tocado por la muerte de su padre, su desasosiego duró muchos meses... se iba al campo sin rumbo fijo y sin hora de vuelta conocida, vagaba sin recordar los lugares por los que discurrían sus erráticos paseos... se pasaba horas en el cementerio junto a su tumba... no controlaba lo que le decía a la gente ni se enteraba de lo que la gente le decía a él... Pintando, entonces le gustaba pintar al óleo, hizo cuadros rarísimos que asustaban a la gente de su familia y a su madre le hacían llorar...creo que estuvo bastante desquiciado durante meses y nadie tenía la fórmula para que su desvalimiento y su dolor se desvaneciesen. Nadie sabía si algún día volvería a ser el de antes. Sospecho que fue el tiempo el factor más decisivo para que aquella angustia se fuera contrayendo y dejara de invadirle por completo. Sé que muchos meses después se concentró toda ella en un punto pequeño, denso y pesado, que aún ronda dentro de sus entrañas, como a los que se les ha quedado dentro la bala de un disparo y, ya enquistada y curados los daños que en su día hizo, se les mueve de unos puntos a otros por el interior del cuerpo sin dolor, pero sabiendo que ya la llevan dentro para siempre.

3 comentarios:

Alejandra dijo...

Me gustan mucho tus relatos.... Este en especial se presta para imaginar el principio y el final de una historia. Que se yo... usas una combinación de palabras que crean frases que brillan con luz propia; le vas dando forma a una idea que luego emerge como si saliera de la nada y le da sentido al relato, y al título que has escogido para el mismo. Para captar tus relatos hay que leerlos un par de veces, les voy agarrando el gusto poco a poco hasta que finalmente se concentran en mi imaginación.

Como siempre saludos y cariños.

Zeltia dijo...

Siempre me quedo reflexionando después de leer lo que escribes. Esta vez me quedé buscando mi bala, que la tengo.

Espero en verano poder leer todos los relatos y cuentos que estás escribiendo, porque ahora no me da tiempo. Publicas mucho, y yo no quiero pasar sobre ellos como el aire: me gusta demorarme y disfrutar no solo de la historia, sino de la estructura de las frases y de los matices de la expresión.

Gracias por el comentario que me dejaste en ese, casi, mi primer relato, la verdad que no se me da bien, no tengo imaginación, pero se ve que vosotros, los que sí escribís, me vais contagiando, ya que una cosa tenemos en común: la necesidad de escribir.

Soros dijo...

Parece, por lo que dices, que lees las cosas con mucha atención, debes ser una lectora buena y una persona que se fija en los detalles.
Siento no ser últimamente nada breve en el blog pero estoy en una temporada en que me apetece montar alguna historia larga. Sé que poca gente tiene tanto tiempo para seguir algo así. Así que ya las leerás, si te apetece y logran mantener tu atención.
Es, a mi modo de ver, más fácil el inventar una historia con un poco de interés que sacar rarraciones tan bellas como la última que has publicado. Me mantuvo conmovido de principio a fin. Por eso quise felicitarte tan en caliente. No pude evitarlo.
Creo que sí que tienes imaginación. Quizás lo que ocurre es que temes no tener tiempo para dedicarte a una historia más larga o, quizás, ni siquiera te apetezca escribir tanta paja para poner algo bueno de vez en cuando entre medias. Es lo difícil que tienen las historias largas.
Bueno, Zeltia, es un placer que lea lo que escribo quien escribe cosas como tú.
:o)