29 mayo 2009

Los santos inocentes


- ¿Y cómo sabías tú que en esta zona había setas?
- Papo, pues porque esto está en lo de Pinilla y yo trabajé, hace muchos años, en la finca. ¡Pues no he sudao yo por estas cuestas! ¿No te lo había dicho? ¡Anda que no las pasé putas entonces!
- Pero, ¿todo esto era una finca?
- En tiempos sí, una sola.
- Y, por estas laderas, ¿qué se hacía? ¿Andabas de pastor?
- ¡Huy de pastor, qué más hubiese querido! Esto ya no se labra desde hace años, pero entonces las labrábamos con bueyes y, cuando llegaba su tiempo, las segábamos a golpe de hoz sobre zoqueta. Luego había que acarrear hasta la finca en mulas, porque por este terreno no andan los carros, y preparar la trilla en la era que había en la parte de atrás de la casa grande.
- ¿Y todo lo hacíais con animales?
- Sí, con bueyes medio bravos, burros enteros y mulas medio falsas, más malatas que malatas, ¡me cago en diole!
-¿Cómo que con bueyes medio bravos?
- O sea, ¿cómo te diría yo?, era que los hacíamos malos nosotros.
-¿Pero cómo, Colás, qué me estás contando, hombre?
- Papo, pues pegándoles y pinchándoles, metiéndoles aliagas entre las patas de atrás o prendiéndoselas debajo. Para que se volvieran bravos y cogieran malos instintos y poder divertirnos con ellos toreándoles.
- Pero, ¿cómo erais tan salvajes? ¿Y, de veras, se volvían bravos?
- Bravos no sé, pero rencorosos del todo, que en cuánto podían iban a ver si te cazaban y había que estar con ellos con cien ojos.
- Y, luego, ¿con esos animales teníais que labrar?
- Pues sí, ya ves tú, ¡qué conocimiento!
- Y, el dueño, ¿sabía que les hacíais de todo a los animales?
- ¡Huy, el amo!, si nos llega a pillar haciéndoles a los bueyes esas herejías nos esbrea las costillas a trallazos. ¡Menudo era! ¡Antes quería que te jodieras tú que ver mohino o con cólico a algún animal de la finca!
- ¿Y quién era el amo?
- Un inglés.
- ¿Vivía en la finca?
- Quia. Pero venía tres o cuatro veces al año y había que tenerle todo más limpio que el copón y bajar corriendo a la casa de la finca tan pronto como llegara, sin excusa ninguna y estuvieras donde estuvieras.
- ¿Bajar a la casa en cuanto llegara?
- Sí, así nos lo tenían mandado.
- ¿A qué, a saludarle?
- No, a besarle la mano.
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5 comentarios:

Piel de letras dijo...

"Malora" que era tu amigo el Colás ¿eh? Lo de papo Sarvi me sigue dando risilla.
;-)

Soros dijo...

Es que el Colás habla así. Ya ves, por lo que de él escribo, la vida que tuvo. Otro universitario de las estepas y la aliagas y de los cuatro puntos cardinales del olvido.

Isidro dijo...

Fantastica la literatura de estas letras que le has dedicado a nuestro común amigo, que te han salido de muy dentro del alma, tanto... como le van a llegar a él.

Se lo tengo que decir, pero me va a costar mucho trabajo.

Un saludo SOROS

Isidro dijo...

Que razón llevas SOROS cuando dices que a los de antes nos cuesta mucho trabajo andar por estas "trochas" de internet.
Ya lo ves como me he colado de comentario.
Pero bueno, yo creo que no pasa nada.
Esta que cuentas del Colás es tan buena que parece verdad.
Yo también tengo una muy buena por esas laderas a cuenta de las setas.
Resulta que un día que iba a mis "melones" hace más de veinte años, me encontré con unos tíos que no pude esquivar,decían que eran los arrendatarios de la caza y lógicamente me interrogaron, yo les conté una "historia" que tambien les debió parecer muy buena y no tubieron más remedio que tragarsela.

Muchas gracias por el regalo aunque ya te las daré en persona.

Soros dijo...

Por buena me la contó el Colás. Y yo le creí. Que la vida ha cambiando mucho.
Ya me contarás la tuya.
Un saludo, Isidro.