05 septiembre 2009

Marbella, one more time.


Si alguien atraviesa, aunque sea por carretera, la zona de Málaga a Algeciras, y especialmente los municipios de Marbella y Estepona y, si como era mi caso, hace algunos años que no ha hecho tal recorrido, podrá hacerse una idea ejemplar de hasta donde ha llegado el abuso inmobiliario. Podrá contemplar montañas y laderas enteras con urbanizaciones y campos de golf incrustados. Urbanizaciones vacías y caras, de difícil conservación y mantenimiento y, con la que está cayendo, de futuro, como poco, incierto.
Como si mis pensamientos hubieran sido una premonición o, tal vez, por la simple casualidad con que suceden las cosas, oigo por la radio que a Cachuli, ex alcalde de Marbella, se le ha abierto, al pobrecillo, un nuevo frente judicial. Es el caso Minutas, un presunto fraude de dinero público, pues parece que el peculiar edil pagaba facturas al abogado José María del Nido, por sus servicios al Ayuntamiento de Marbella, que ascendieron a 6,5 millones de euros. Y es que, ya se sabe, lo barato, a la larga, sale caro. Y en algunas cosas no hay que escatimar.
Con la imagen reciente de mi travesía por el municipio de Marbella, no me extraña la cifra de la minuta del letrado y, acaso, se me haga hasta barata, pues legalizar todo lo que vi debió ser tarea ardua y fatigosa y puede que don José María hasta le hiciera un barato al inefable alcalde.
Pero no seamos malpensados, que vivimos en un estado de derecho que ofrece garantías. Cachuli, pese a sus numerosos asuntillos judiciales, sigue españoleando por ahí con desparpajo, como un romántico de nuestros días, sufrido y melancólico, que ahoga sus penas en silencio. Un silencio ofendido, revestido de dignidad aunque doliente, entre corazones heridos que se ahogan en la copla o en la copa y la prensa del corazón que se lo rifa como predilectísimo objeto de deseo, casi de culto, de ese culto postmoderno, mezcla de cutrerío y de dinero, que hoy parece el lema de la patria; y, don José María del Nido, serio y digno, que facturó presuntamente lo que correspondía, nada, de presidente del Sevilla. ¡Ay, olé mi España! ¡Olé, olé y olé!
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2 comentarios:

Piel de letras dijo...

No se por qué, pero al final de este post te imaginé cantando. No bailando flamenco, que no dudo que bailes, pero sí cantando con mucha "injundia".
jajajaja
¡Perdón!
Es que mi imaginación es TRE-MEN-DA.

Besototes

Soros dijo...

¿Pero, es que tú te crees que todos los españoles sabemos bailar flamenco y, menos aún, cantarlo?
Pues no señora, no pasamos de dos docenas los que lo hacemos con hondura.