04 junio 2011

Plaza de Bejanque

He tenido noticias del pasado. Un familiar de Nicolás Gamo Aidapus, el señor Nicolás, el que fue el tendero de mi barrio, ha localizado la foto de la tiendecilla de su antepasado. La tienda estaba situada en la Plaza de Bejanque. El señor Nicolás y su mujer, la señora Jerónima, vivían en el piso que había sobre ella y, si no me equivoco, eran los caseros de las tres plantas habitables que tenía el edificio. Recuerdo que tenían tres hijas, la menor, que a todos los chicos nos gustaba, se llamaba Mila.
La muerte del señor Nicolás fue anterior a la primera que yo conociera en mi familia. Y fue el primer hueco que, de niño, se me hizo en el entorno próximo, el del barrio. El barrio, o los barrios de entonces, eran como una prolongación de la familia. Todos éramos conocidos y, la marcha o la muerte de alguno, desbarataba las ubicaciones físicas y afectivas que uno tenía fijadas desde que abría los ojos al mundo.
Eran los años posteriores a 1955. En la Plaza de Bejanque, o Puerta Bejanque como le decían los más viejos, jugábamos los niños con la única limitación de no cruzar la carretera que la circundaba, pues era un peligroso cruce, al decir de las madres de entonces, de las que iban a Madrid y a Zaragoza y la que, subiendo por La Carrera, se desviaba luego, en San Ginés, para llegar a los Cuatro Caminos y enfilar a Cuenca. Sin embargo, pocos coches pasaban entonces y era más frecuente que fueran carreteros con reatas de mulas los que pasaran con sus trallas y su retahila de juramentos subiendo arena del río.
Nada queda ya, de entonces, en la Plaza de Bejanque. La misma plaza ha sido varias veces remodelada y todos los edificios demolidos y sustituidos por obras nuevas. Pero la plaza, que antiguamente era la Plaza de la Olma, conserva hoy sólo eso: la olma. Según todos los síntomas ya está muerta. Y el esqueleto del árbol gordo de la plaza, como le decíamos los del barrio, es el último hueso, ya casi fósil, que queda en pie de lo que fue la plazuela de mi infancia.

4 comentarios:

Piel de letras dijo...

Sospecho, que no es de ahora esa nostalgia por los escenarios de tu infancia. Te nace la añoranza desde hace mucho tiempo. Incluso antes de que usaras pantalones largos.
Es una sospecha... cosas mías nada mas.
Abrazo

Soros dijo...

Sí, pero creo que eso le pasa a mucha gente.
Apapacho, Piel de Letras.

JAVILA dijo...




So y Javila

Este comentario me trae a la memoria tiempos pasados, muy pasados podía decirse. Y también a mi me asoma a la piel esa nostalgia, esa especie de tristeza que producen los recuerdos cuando se fijan a la tierra. En este caso a la Plaza (la curva Bejanque).

Soros dijo...

No sabía, Javila, que fueras de por aquí y que también tú conozcas la Plaza de Bajanque, antigua puerta que fue de la muralla.
Un placer compartir recuerdos con alguien.
Gracias por tu comentario.