07 junio 2009

Truchas


El ingeniero agrónomo don Luis Maria de Saransón y Bofarull-Maqueda visitaba la reserva nacional del Alto Tamarón Ribagorda. Mandó parar a su chófer el Land-Rover en un extremo del puente de la hoz de la Tejonera Martirio, pues deseaba hablar con uno de los guardas. Éste, distraído, fumaba en el puente con la mirada perdida en la transparencia del agua que descendía rápida y en remolinos y produciendo un fragor que, a cierta distancia, aislaba de cualquier otro sonido.
Descendió don Luis María del vehículo y se dirigió hacia el viejo guarda forestal. Cipriano Talón, que había salido de su ensimismamiento por el frenazo del coche, vio acercarse al ingeniero con su traje de sportman inglés y su porte distinguido. Sabía quien era pero nunca había hablado con él. Cipriano se centró sobre el pecho su banda acreditativa de cuero que incluía chapa ovalada y dorada de forestal, se estiró para que su cenceño cuerpo cundiera en el traje de pana, tentó que su tercerola estuviera bien colgada del hombro y se ciño el sombrero de fieltro gris con banda verde, mientras veía acercarse a don Luis María. Se saludaron, el ingeniero confianzudo y el guarda envarado y atento.
- Dígame, Cipriano, ¿se ve mucha trucha en el río?
- Pues mire, don Luis María, no tanta como hace años pero aún se ven algunos buenos ejemplares.
- ¿Y son especimenes de trucha común o de trucha arcoiris?
- Antes todo lo que había era trucha común pero ahora es al revés, cada día se ven menos comunes y más arcoiris.
- O sea, Cipriano, que percibe usted un claro retroceso de la trucha autóctona.
- ¿La trucha autoqué?
- La trucha autóctona.
- No, esa que usted dice, no la hemos visto nunca por aquí. Esa, aquí, no se conoce. Se lo garantizo.
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4 comentarios:

Isidro dijo...

No me extraña que con estos apellidos tan rimbombantes que tenía el tal ingeniero este, el guarda, no se quedara impresionado cuando le vio aparecer, y encima va, y le suelta el palabro. Aunque yo conozco a uno, que decía que las truchas que el cogía eran totalmente "autonomas"

Un saludo SOROS

Soros dijo...

Lo de ponerles apellidos así a los personajes es un modo de, en pocas palabras, hacer que quien lo lea se haga una idea de lo pijo que podía ser el señor.
De gente que anda soltando por ahí todas las palabras que oye aunque no las entienda está el mundo lleno. Así que los humildes se creen también en la obligación de hacerlo y así pasa lo que pasa, que terminan pescando truchas autónomas, por ejemplo, o comentando que los árabes y los israelitas reanudan las hostialidades...
Un abrazo y gracias por tus comentarios, Isidro.

Piel de letras dijo...

¿Snobismos?

Bueno, debe haber gente por ahí muy bruta para hablar sin usar palabrejas elegantonas. Digo... pudiera ser. ¿no?

Soros dijo...

Tal vez el problema se da cuando se utiliza aposta el lenguaje para marcar diferencias entre personas.