12 abril 2009

Viajar también es mentira


Poquito a poco, y si tanta actividad como a la que estamos aparentemente avocados nos lo permite, nos podemos ir dando cuenta de lo que pasa.
Parece que hay que tener una casa y luego una segunda residencia (mar, montaña, pueblecito con encanto… / crucifixion, lapidation, flagelation…). No hay que tener dinero, hay que invertirlo, mostrando así nuestro lado más solidario, para que florezcan urbanizaciones por doquier y el mundo avance y las empresas ganen y generen generosas puestos de trabajo y así el hombre llegue a poseer la tierra. Que, por lo visto, equivale a ocuparla.
Hay que tener coche. Todos solíamos empezar, cuando entonces, por el denominado modesto utilitario, por lo del poco consumo y la facilidad para aparcar, que con el tiempo, y siempre por motivos de seguridad, cambiábamos por algún cochazo, dejándole el utilitario a la señora que, al parecer, le bastaba y aún sobraba con la seguridad que el cochecillo tenía. El sueño americano era tener aparcados, a ser posible en ostentosa batería a la entrada del chalé, el cochazo, el utilitario, el deportivo, el todo terreno, los de los chicos, la moto bicilíndrica, la de todo terreno y el vespino de la niña, el squad del travieso adolescente y la moto náutica subida en su carrito por si surgía un desplazamiento urgente a la costa atraídos por la llamada inapelable y atávica del aire iodado.
Y, luego ya, y tan importante o más que todos los anteriores mandamientos, está la obligación inexcusable de viajar. ¿Nos hemos preguntado alguna vez si nos gusta viajar?
Pero qué cosas, si viajar le gusta a todo el mundo. Ese sentido de libertad, esa sensación de autonomía, el llegar a sitios desconocidos, el descubrir lo inesperado, el disfrutar de parajes insospechados, el degustar los platos de sabor nuevo, el observar la rica variedad de tradiciones y culturas, el sentido del viaje que es como la vida, un transcurrir de aprendizajes y descubrimientos… ¡Cómo no nos va a gustar viajar!
Pues lo siento pero:
Ya no hay viajes, hay desplazamientos masivos.
Ya no hay viajeros, hay turistas.
Ya no hay itinerarios, hay destinos decididos por agencia.
Ya no hay alojamientos, hay reservas de hotel con tiempo de antelación.
Ya no hay contemplación tranquila, hay el constante chasquidito de la fotografía digital.
Ya no hay entornos naturales a observar, hay centros de interpretación de lo que vemos.
Ya no hay gastronomía local, hay comida convergente o rápida.
Ya no hay nada inesperado, hay rutas o visitas guiadas.
Ya no hay parajes insospechados, hay lugares atascados de coches todo terreno.
Ya no hay sitios tranquilos, hay sitios llenos de semejantes con su impedimenta.
Ya no hay viaje, existe, bien fundamentada, una industria basada en ese viajar que, supuestamente, nos encanta.
Bueno que nos han dicho que ha de encantarnos pero que, evidentemente, no es así. El verdadero viajar, como siempre, va a quedar en poder de unos cuantos afortunados que, bien por poseer recursos infrecuentes, puedan hacerlo cuando lo deseen o bien que, por ser pobres de pedir o meros vagabundos, se desplacen por la geografía por sus propios medios y en el tiempo en que les pete. Los demás creemos que viajamos pero hacemos el ridículo. Creo que esto de viajar voy a dejarlo. Viajar también es mentira.

6 comentarios:

Bárbara dijo...

Jajajajajaja
Me has arrancado una sonrisa. A ver si no despierto a la Muñe que está dormida al lado mío.
A mi me gusta viajar, eso que ni que. Los viajes de altos vuelos no me parecen tan divertidos (y por otra parte no me los puedo dar)
Pero como decía un comercial de hace tiempo: "Yo era socialista, hasta que me saqué la lotería"
:-P

Besos de 7L

Soros dijo...

Al final va a ser eso. Que tanto progresa el mundo que vivimos ahogados en opulenta mediocridad.
También de siete.

Piel de letras dijo...

¡Ay no!
¿Ya terminé con los pendientes?
snif
¿Ahora tendré que esperar y ACEPTAR LO QUE VENGA?

Soros dijo...

Ahí estamos. Aceptando lo que venga.
Gracias por tu fiel lectura.
Besos.

Piel de... dijo...

¿Te crees que es simple fidelidad? ¡NO SEÑOR! de mártir nada, puritito gusto y placer de leer algo que me parece BUENO.
Y que conste, que cuando intenté iniciar con la lectura por allá en Enero, andaba (como decimos aquí) "sacada de onda". No entendía dos líneas seguidas, así que lo dejé para cuando anduviera cuerda. Que de verdad, que cuando ando "en mis cinco", puedo entender casi todo lo que me leo de un tiro. Pero, ya sabes, mi psiquis andaba turbulenta por lo que se me viene encima. Parece que mi claridad vuelve poco a poco.
Disfruté mucho la lectura de ayer domingo. No te creas que de un sentón. Iba y venía trajinando por la casa, haciendo mis labores de doméstica que ya casi soy.
jijijiji
Besos y esperaré, no prometo que pacientemente, pero de que espero, espero.

Soros dijo...

Puede que te veas de doméstica pero no creo que domesticada. Hay cosas que parecen igual pero no son lo mismo. ;-)
Y yo de que escribo, escribo.
Ya veremos cuando.