14 diciembre 2007

Caminar


Siempre me ha gustado caminar. Voy andando a mi trabajo desde hace muchos años. Dista éste tres kilómetros y medio de mi casa, lo cual me da para un buen paseo de ida y otro de vuelta. Por las mañanas atravieso un par de barrios grises, un trozo del centro más o menos histórico, un parque con un riachuelo artificial, que hoy estaba helado, y la entrada a un polígono industrial, entre el invariable ruido de frenos y motores y los bocinazos intempestivos de los camiones.
Me entretengo en observar la poquísima gente que se desplaza caminando, la poca que usa los trasportes públicos y la muchísima que utiliza sus coches. Pienso que es un sinsentido mover una masa de más de mil kilos de peso cada vez que deseamos desplazarnos, pero supongo que a muchos no les queda otro remedio y que a otros les gusta. Me siento un bicho raro y solitario, al mismo tiempo, un privilegiado por tener la posibilidad de ir a mi trabajo andando y por, además, ejercerla.
La gente, en general, tiene la opinión de que caminar es sano. Curiosamente he podido constatar al cabo de los años que casi nadie lo hace. Para el común de las personas debe de ser una contradicción pensar que es sano caminar pero no hacerlo ni aún pudiendo. Para mí es otra la contradicción, pues se supone que caminando hago una actividad saludable pero no estoy seguro de que lo sea, porque voy respirando el humo de los cientos de coches que atascan las calles a las horas de entrada y salida de los trabajos. Así que ellos por no caminar y yo por respirar aire contaminado durante hora y media cada día quizás tengamos las mismas esperanzas de vida o, seguramente la mía sea menor por respirar tanta porquería a diario. Me imagino muriéndome un poquito antes que los de los coches o, con mucha suerte al mismo tiempo. Eso sí, yo, por mi hábito de caminar, mucho más cansado.

2 comentarios:

Piel de letras dijo...

ERES afortunado por principio, de tener la posibilidad de movilizarte por tus propios medios. ERES afortunado de trabajar lo suficientemente cerca de tu casa como para ir y volver caminando. ERES recontracondenadamente suertudo de tener un clima que te permita ese lujo de caminar tanto en invierno como en verano. ERES afortunado por que como te gusta pensar y reflexionar, ese tiempo te da la oportunidad de hacerlo.
Y por último... no creo que quienes vayan dentro de los vehículos contengan la respiración, así que respiran el mismo aire que tú. En todo caso, y si te preocupa eso de respirar polución directamente, consigue un cubre bocas de esos que usan los dentistas y por lo pronto te servirá como filtro.
DISFRUTA TU CAMINATA :·D
Un abrazo

Soros dijo...

Piel de Letras, tienes mucha razón.
Gracias.