22 mayo 2006

Hasta que la muerte nos separe.



Francisca sufrió con su marido la lucha de éste contra un cáncer que en pocos meses se lo llevó de este mundo. Habían sido una pareja que se quisieron. Casi treinta años de felicidad y unos pocos meses de penas con la enfermedad de él. Eso había sido su vida.
En el momento de su muerte se hallaban ella y el cadáver reciente en una habitación de un hospital de la Seguridad Social. La gobernanta de la planta informó a la viuda, que estaba como ausente sentada junto a la cama de su marido muerto, de que, tras la muerte de su marido, debía avisar a una funeraria para organizar la recogida del cuerpo, su embalsamamiento, su exposición en una sala del tanatorio, sus funerales y su entierro…
Francisca dijo que no lo entendía. La gobernanta, con la paciencia propia de quien conoce la indefensión que provoca la muerte de los seres queridos, le repitió lo que tenía que hacer y le dijo, además, que si deseaba que alguien le ayudara.
Francisca dijo que no, que no iba a hacer nada. Que ya había acabado todo.
¿Cómo que no va a hacer nada? ¡Su obligación es encargarse de todo lo referente al entierro y demás! El hospital ya no tiene nada que ver en esos asuntos. Haga usted el favor de reaccionar, señora.
Francisca se levantó mansamente y tras dar unos lentos pasos hacia la puerta de la habitación, se volvió y dijo: “Siempre he oído que el matrimonio era para toda la vida, que era un contrato hasta que la muerte nos separase. Pues acaba de hacerlo señora. Así que adiós. Mis obligaciones y mi compromiso se extinguieron con la vida de mi marido. Lo dice la ley.”
Francisca se marchó y no pudieron localizarla ni el personal del hospital, ni parientes, ni nadie. Lo que hicieran con el cadáver de su marido nunca se supo, pero no fue objeto de especulaciones funerarias, visitas de compromiso, pésames de obligación, exposición en vitrina, honras fúnebres ni ritos religiosos. Los muertos después de muertos, ya no tienen contratos ni compromisos. Francisca lo comprendió.
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4 comentarios:

Ideas dijo...

Uff!! como lean esto algunos... la que se puede preparar...

Ideas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
asraii dijo...

Mmmm creo que a nadie se le había ocurrido pero Francisca estaba en lo cierto. Supongo que una vez vencido el contrato lo demás son ganancias ocasionales.
Confiemos en que llegado el momento seamos merecedores de esta ñapa.

Soros dijo...

No es una ñapa. Basta que dones tu cadáver a la ciencia y que los estudiantes se entretengan, aprendiendo con tus despojos, lo que puedan.
Saludos.