06 octubre 2009

Educación en valores


Hay quien sostiene que nos estamos dedicando a acumular conocimientos mientras olvidamos la sabiduría. Dicen también que, socialmente, esa puede ser la característica más importante de nuestro tiempo.
Siempre me han dado miedo las frases rotundas y brillantes, como la primera de este artículo, porque permiten dejar en muy buen lugar a quien las dice o escribe pero, por su brevedad y contundencia, pasan por encima de los matices que son la sal de las cosas y que, en definitiva, son los que permiten diferenciar unas de otras.
Sin embargo, también las frases grandilocuentes nos hacen pensar y mirar los contrastes que encierran. Por ejemplo, el acceso a una cantidad de información cada vez mayor se ha hecho posible, la cantidad de conocimientos que tenemos hoy o, lo que viene a ser lo mismo, que sabemos están a nuestro alcance, serían impensables sólo hace veinte años y, sin embargo, tenemos una crisis en educación basada en un fracaso escolar acompañado por una convivencia difícil en las aulas. Hemos llegado, por otro lado, a un tipo de sociedades opulentas, del estado del bienestar, que atraen inmigrantes de todas partes del Tercer Mundo y, sin embargo, hemos entrado en una crisis económica de la que todo el mundo habla y que llena de parados las ciudades. ¿Cómo se ha llegado a esto?
Desengañados, algunos piensan que los estados a lo único que pueden aspirar, y ya sería bueno que lo consiguieran, sería a evitar los excesos del capital. Algo así como ser simplemente defensores de los ciudadanos, ante los abusos, del mercado. Recuerdan que el mercado ni debe ni tiene que prestar ciertos servicios, como la educación, la sanidad, las pensiones, el desempleo, las ayudas sociales…porque al mercado algunas de estas tareas no le interesarán jamás y otras de ellas, interesándoles mucho, las restringirán exclusivamente a quienes puedan pagarlas.
Parece que ante el desmedido afán de lucro que se ha producido, la razón, encarnada en estos estados moderadores, no ha dado la talla y, bastantes veces, en lugar de defender al ciudadano de los excesos del capital, han promovido los tales excesos como si fueran objetivos propios. Hacer coincidir la lógica del mercado con la lógica de la política se ha convertido en moneda común, muy apreciada por muchos políticos de todo signo pero especialmente conservadores.
Probablemente, no ha sido solamente la codicia y la ambición de los consorcios industriales, de las multinacionales de la construcción y de otros sectores, de la banca, de las mafias financieras, de las compañías de seguros y de fondos de inversión… las que han desatado la crisis económica que vivimos, sino también la falta de control de los estados, que se aliaron con una economía neoliberal considerada por muchos, que ahora se quejan, como motor de desarrollo.
También, ante la crisis, los ciudadanos comprueban y descubren para su desgracia como los estados están constituidos para defender a los ricos, a esos codiciosos escondidos en el entramado de la crisis, de la agresividad de los pobres. Evidentemente no se han encontrado responsables de nada. La crisis la pagaremos los de a pie como siempre, los unos con sus dineros, los otros con su paro...hay muchas formas. Los responsables no caen, no aparecen, ni siquiera parecen existir. O sea, lo de siempre. Así que queda claro, además, que nadie, sin el visto bueno de esa modélica estructura, va a tener posibilidades de hacer mucho en política. Grandes lecciones para sacar y nefastos ejemplos para seguir. Pero quizás, ni las lecciones ni los ejemplos, sean los más adecuados para promover una educación en valores que, al parecer, es de lo que adolece nuestra gente joven y de donde arrancan todos nuestros males. Afortunadamente a la gente joven, si no mejor educada sí más informada, es cada vez más difícil engañarles. O eso es lo que yo quiero creerme.
.
Si os apetece ver mis libros mirad en: http://ssorozco.bubok.com/

6 comentarios:

Piel de letras dijo...

Llama mucho mi atención que al parecer eso que mencionas de la falta de valores es MUNDIAL.
Han tratado de resolverlo las autoridades (de mi país) con folletitos a colores, calendarios de valores y cuadernillos de trabajo. Han dado en llamar EDCACION VALORAL a ese intento inútil de transmitir de ese modo la ETICA, la DECENCIA y la HONESTIDAD entre otros.
Desde donde yo lo veo, es como intentar matar el hambre de una familia con fotos de comida. Lindas fotos, eso sí, pero solo eso.

7L DOS

Soros dijo...

Veo, Piel de Letras, que, una vez más, hay cosas en las que racionalmente coincidimos pero también, y sobre todo, visceralmente.
Un abrazo.

isidro dijo...

Mucha propiedad hay es este articulo, aunque no es en balde por tu parte... pero vamos por malos derroteros.

!ojala... que la gente joven se de cuenta y no se deje engañar!


MuchoS saludosss.. SOROS

Soros dijo...

Gracias, Isidro, por tu comentario.
Me temo que la gente joven terminará estallando. Con toda la corrupción que existe, y que cada vez es más palpable en casi todos los estamentos, echamos la culpa de que esto no funcione a que los jóvenes carecen de valores. Menudos ejemplos reciben de políticos y empresarios. Vaya valores que trasmiten todos éstos...
Saludos.

Ángeles dijo...

Este artículo se sale de tu estilo habitual, me parece, pero es tan acertado y talentoso como de costumbre. Hay montones de jóvenes de entre 18 y 30 años, llenos de valores, de ganas, pero completamente desencantados y desesperanzados. Pero también menos jóvenes de entre 30 y 50 años igualmente frustrados y enfadados. Si algún día estalla esto, no sé por dónde puede acabar.
Por otro lado, hay muchos que, viendo el panorama, sólo piensan en enriquecerse, sea como sea, porque ven que funciona, que no cuesta esfuerzo y que no tiene consecuencias legales ni de ningún tipo.
Menuda sociedad tenemos.

También me ha gustado mucho el comentario de Piel de letras sobre las fotos de comida.

Soros dijo...

Llevas razón, Ángeles, se sale el artículo de mi estilo habitual. No me gusta escribir airado, pero esta vez no he podido escribir en otro estado. Lo siento.
Por otro lado, veo que mucha gente comparte los mismos sentimientos ante los espectáculos que cada día se están volviendo más frecuentes y, a fuerza de repetirse, muchos consideramos que, con el tiempo, corremos el riesgo de que ya parezcan normales.
Piel de Letras hace, a veces comparaciones, contundentes.
Un saludo.