16 abril 2017

2.- Más sobre Eva y Lilith


-Huy, huy, hoy, hoy, hoy, pero qué mal me huele todo eso. Pero, ¿qué me estás contando, pisha? –dijo la Vane, o sea, María Vanesa de las Mercedes.
-Ya te digo –dijo Paco, positivamente sobrio y lacónico.
-Tú lo que eres es un catacaldos, un enteradillo, un correveidile, un zascandil, un mindundi, un gaznápiro que va por ahí oliendo y cogiendo ideas de cualquier sitio para dártelas de listo. Apuesto a que te has inventado todo eso. Cuentista, amigo de lo inútil, abrazafarolas, jarrón boca abajo, tonto los co… ¡Tontilán!
-¡Qué poquito me conoces, Vane! Lo que te he contado es la más positivamente cierta de las verdades conocidas, te lo juro por mis niños. Y ya sabes que no me gusta exagerar. Y lo que acabas de decirme no te lo tendré en cuenta, porque dudo de que te conste con positiva certeza y porque sé que lo dices desde el cariño, la tolerancia y el respeto.
-O sea, que hasta en la Biblia se venden embrollos y posverdades. Que van los eruditos esos en el asunto, o sea, en el temita ese del Génesis y primero dicen que se creó al hombre y a la mujer, a la vez pero a cada uno por su lado, como si cada uno fuera un ser humano diferente y con su propia idiosincrasia. Esto lo tiene que saber mi Pepe, pero ya.
-Ya te digo.
-Pero luego los del Génesis, sin causa justificada, van y se arrepienten. Resulta que a la mujer, en adelante mencionada como Eva, la sacan de una costilla del hombre, al que ya, por las razones que fuera o por sus tendencias, le motejan de Adán (detalle a considerar) ya desde la noche de los tiempos. Vamos, que hasta en la Biblia se produce un parcheo paleorreligioso para enmendar la plana a la idea original. ¡Huy que manejantes los biblieros, pero qué malos y qué perros! ¡Anda que no ni na!
-Pues eso dice el Génesis. Te pongas como te pongas. Vamos, no lo dice así, lo dice en otros términos, pero lo dice. Ya te digo. Como me llamo Paco.
-¿Oye, y cómo se llamaba la primera mujer, tío listo, esa que era independiente del hombre? –dijo la Vane, irguiendo el busto y poniéndose en jarras.
-Dicen que se llamó Lilith, acabado en th fricativa dental sorda.
-¿Lo qué?
-Vamos, como una z final que no se oye más que casi una mijita. Y cuidado con no morderte la lengua en el intento.
-¡Ondiá! ¿Y el primer hombre, ese que crearon con Lilith, cómo se llamaba ese maromo? –preguntó la Vane, tras fricarse con los dientes un par de veces la dental sorda.
-Aliquindoi, Vane, a lo que sigue. No hay noticias seguras de su nombre. Está todo muy confuso. La historia, a veces, es un conundrum impenetrable y, a la vez, sin salida. Sin embargo, muchos sostienen que Lilith, cuando vio las pretensiones de aquel primer hombre, tomó las de Villadiego y le dejó plantado por déspota y por abusón. Fíjate que hasta en las relaciones sexuales se empeñaba en estar él siempre encima y que la Lilith dijo que ni hablar, que no estaba dispuesta desde el principio de los tiempos a llevar ella encimaza el peso de todo. Vamos, que se lo vio venir. Que la Lilith, dicen, era una mujer positivamente muy intuitiva.
-¡Papo, con el quenandrem ese! ¿Y qué hizo el primer hombre cuando la Lilith se largó?
-Pues, qué iba a hacer, como la Lilith no atendía a razones, se quejó a Dios amargamente. Le dijo que estaba solo y que se sentía muy desgraciado y que, además, no tenía suerte con las mujeres.
-¡Chivato, asqueroso, pelota, agonías, lameculos, bocachancla! ¿Y Dios qué le dijo?
-Como Dios le quería mucho, le dijo: ¡Ay, ay, ay, hijo mío! No te preocupes, Hombre, te haré otra que te obedezca un poco y que no te dé estos disgustos tan morrocotudos.
-¡Anda, muy bonito! ¿Y a la Lilith qué? ¿No le hizo otro hombre menos mandón? ¿Un yogurín amoroso, conciliador y aseado, o algo así?
-Pues no, porque la Lilith no se quejó. Que no era ella de las que iban por ahí lloriqueándole a nadie y menos al Supremo Hacedor, por muy Dios que fuera. Que era ella muy independiente, muy impulsiva, mu arrechante y mu suya.
-O sea, que el segundo hombre creado era en realidad el primero.
-Eso parece, aunque no se descarta ninguna hipótesis. Aquí hay que andarse con mucho tiento, ya sabes, por el asunto del conundrum. Pero la cosa es que Dios, que siempre ha sido muy bueno, viendo sufrir tanto al hombre, viéndole tan desamparado, tan solo, tan inútil y tan poquita cosa, decidió hacer una ñapa por amor a su criatura recién creada. ¿Con quién iba a procrear Adán si la Lilith se le había marchado hecha una fiera? Así que tuvo que hacer un pequeño embrollo para sacar adelante la Creación como Dios manda, o sea, como mandaba Él. Vamos, una chapuza que sólo se les escapa a los ojos miopes o distraídos, históricamente hablando. Como la Lilith no se prestó a ello, pues le hicieron al hombre una mujer de una de sus costillas para ver si con esa sí que se hacía.
-¿Y le salió a Dios bien la segunda?
-Ya lo creo, shosho. A los pocos meses Yavé Dios le preguntó a Adán: “Dime, Adán, Adancito, hijo mío, rey de la creación, así en confianza, entre nosotros: ¿Cómo te va con la nueva compañera que te saqué del costillar, machote?” Y Adán, destilando hemorragias de felicidad en la mirada, le contestó pletórico de gozo al Creador: “¡Oh, mi señor Yavé! Me  va muy bien, no puedo pedir más, soy el puto amo del Paraíso y, además, ¡oh, mi Creador!: ya la tengo preñadita del to. Eres el primero en saberlo, ¡oh, mi Dios mío! Ah, y además, otra cosita te digo, ¡oh, Creador mío de mis entretelas!: La Eva, mu relimpia y ni una voz. Señor: eres el más grande.”
Y el Creador se quedó tan contento y se sintió una mijita orgulloso de su obra y, viendo a Adán tan campante, dijo, con condescendencia, eso de: “¡Hala, hala, a procrear y a llenar la tierra, que das más guerra que un hijo negativamente listo!”

6 comentarios:

Ángeles dijo...

Jopé con la Vane, sí que está hecha una Lilith (con su fricativa y todo :D). Le ha faltado decirle trepaorzas al pobre Paco. O adán, que es peor.

Me han encantado el "conundrum impenetrable y, a la vez, sin salida", y el "parcheo paleorreligioso". Bueno, me ha encantado todo.

Y parece que lo de la posverdad, después de todo, no es algo nuevo, como yo creía. A ver si va a ser verdad que ya estaba todo creado y que todo es verdaderamente falso...

Sara dijo...

¡Qué triste es ser amigo de lo inútil! Créeme, te lo digo por experiencia;)

Te ha quedado un texto muy chulo, muy sabroso, pero ése "muchos sostienen" me hace pensar que Paco, en puridad, no habla por boca de Paco, y, leyendo el Génesis (sí, me he leído los capítulos en cuestión), no puedes colegir las posturas de Lilith, ni nada de eso; o no puedes colegirlo, claro, salvo en el ámbito de la pura imaginación. Lo único que veo claro es la doble creación, pero las vindicaciones de Lilith no las veo tan nítidas.

Besitos, Soros.

Soros dijo...

Casi, Ángeles, comunicas más piedad en tu comentario, con eso de que "todo es verdaderamente falso", que todo el artículo con su pobre elucubración.

Soros dijo...

Hoy, Sara, discrepo contigo. Creo que lo inútil es nuestra mejor relación con la vida. y los grandes inventos siempre partieron de teorías inútiles, escritas en el aire, que alguien después supo aplicar a alguna máquina para hacerse millonario.
Pero puede que tú, cuando hablas de lo inútil, te refieras a otras cosas.
Hay un libro muy bonito (al menos me lo ha parecido) que se titula "La utilidad de lo inútil". Su autor es Nuccio Ordine. Trae pasajes cortos que nos pueden hacer recapacitar sobre esto de lo que hablamos.
Besos.

palomamzs dijo...

Me quedo con la Lilith, ¿nunca más se supo de ella? Qué pena. Me da que por no procrear la apartaron de la historia.
Y de paso, me apunto el libro que citas en el comentario porque a mí lo inútil es lo que más me gusta del mundo.
Vanesa de las Mercedes es un nombre muy bonito, todo sea dicho.

Conxita Casamitjana dijo...

Va a ser que a mi la Lilith con th me ha gustado, y mira que estoy seguro que no nos dicen que fue de ella por si acaso nos descarriamos y seguro que le fue la mar de bien, anda que no estaría contenta de haber perdido de vista a ese tipo.
Que profusión y disfrute de tu vocabulario Soros.
Yo también me he apuntado ese libro sobre la utilidad de lo inútil.
Un abrazo