10 febrero 2010

El reloj de agua

Hijo mío, somos unos pueblerinos listos. Hemos puesto la naturaleza a nuestro servicio en lugar de padecerla. Nuestras vidas han estado siempre regidas por el agua de los ríos. Ella ha sido la cuerda que ha movido esas muelas de continuo. Éstas han regido nuestras vidas y su trabajo nos ha dado de comer. También han marcado nuestra existencia y la de los que nos precedieron. Son nuestros relojes de agua: los molinos.
Todos nuestros parientes nacieron en aceñas y vivieron en ellas y de ellas. Cuando dejen de moler nosotros también desapareceremos pero, hasta entonces, seguirán marcando nuestras horas. Luego vendrán cosas distintas y la vida será regida por otros latidos ajenos que, seguramente, comprenderemos menos.
El abuelo llevaba razón.

4 comentarios:

Piel de letras dijo...

Y ¿qué te dicen hoy esos latidos ajenos?

Soros dijo...

Que ya no soy dueño de mi vida, como lo fueron mis antepasados.

zeltia dijo...

los molinos como relojes de agua que marcan la vida de quienes pueden vivir grcias a ellos.
qué acertado el enfoque.

Soros dijo...

Hasta fueron lugares donde reunirse cuando reunirse no estaba permitido. En su tiempo los molinos sirvieron para muchas más cosas de las que se cree.