20 abril 2012

Nacionalismo


A medida que viajo por los paisajes y por la vida, se acrecienta en mí la idea de que los nacionalismos son hechos mucho más territoriales, sentimentales y familiares que asunto de convencimiento: un apego natural a lo de cada uno.
Naturalmente, esto lo deduzco de hablar con las personas y no de escuchar a los políticos. Porque estos últimos, más que decir lo que sienten, dicen lo que quieren que sientan los demás y no es lo mismo. Y, además, el sentimiento que siempre he encontrado en las personas de cualquier lugar ha sido el de la acogida y el afecto natural, ese que se tiene porque sí y que, antiguamente, se llamaba hospitalidad.
Pero hablar de nacionalismos es como caminar por un campo minado, nunca sabes qué sensibilidad puedes pisar. Y, en el afán de no herir, ni ser herido, se termina por hablar sin decir nada por ese miedo.
No sé cómo nos las hemos arreglado en España para, después de 500 años, sentirnos todos tan distintos, considerarnos todos perdedores, mirarnos con recelo e imaginar que a todos nos iría mejor sin los demás.
A veces me pregunto si España ha existido alguna vez así, por las buenas, o si ha existido siempre por las malas y a la fuerza. O, tal vez, si no ha existido nunca, si es un país fantasma, y estamos juntos de casualidad.

11 comentarios:

Aldabra dijo...

como bien argumentas, creo que lo que nos diferencia son los políticos y sus charlatanerías porque luego a pié de calle no hay tantos nacionalismos, al menos yo no lo advierto así, y si los hay, al menos en su mayoría, se respetan unos a otros.

a mí siempre me ha gustado más sumar que restar y se me hace difícil comprender como algunos pretenden quedarse con una parte, pudiendo tenerlo todo.

soy española, me encanta el castellano y a mayores, soy gallega y me encanta su cultura y nuestra lengua... ¡que más se puede pedir!

biquiños,

Soros dijo...

¿Qué sé yo, Aldabra?
A mí me gusta mucho lo que has escrito y, también, porque creo que es el sentir más generalizado, pero, a veces, uno escucha palabras tan llenas de rencor que casi asustan. Y que, también, entristecen. Eso sobre todo.
Bicos.

Troll or die dijo...

Así es, el nacionalismo son dos cosas diferentes: la afinidad por los lugares de nuestra infancia, que es un sentimiento común y natural y, por otro lado, la acepción que emplean los políticos, identificando nacionalismo con "diferencia". El discurso del político —siempre grato a los oidos del votante— dice: somos diferentes porque somos mejores, la culpa de nuestros males la tienen los otros, ellos conspiran para traernos la desgracia, ellos no nos quieren bien, etc. Es una forma de diluir la responsabilidad: Nunca somos nosotros los que nos equivocamos, siempre hay un culpable exterior, un chivo expiatorio, un enemigo.

El nacionalismo así entendido, junto con la agresividad, son las causas de la mayoría de nuestros males. Por eso, cuando oigo hablar de nacionalismo salgo corriendo. Bien decía Pío Baroja que la mejor cura contra el nacionalismo es viajar.

Saludos.

Aldabra dijo...

Troll lo ha explicado estupendamente.

Nadie es mejor que nadie, aunque sí que es verdad que unos pueblos han vivido más olvidados que otros, pero siempre por cuestiones políticas de por medio, como el caso de Galicia, por ejemplo, que siempre estuvo más aislado del resto de España por su geofrafía y la falta de carreteras adecuadas... Ante ésta diferencia económica muchos han pensado que eran mejores que nosotros pero nada hay de verdad en ello. Las personas no tenemos nada que ver con las fronteras. A mí no me importa de dónde eres, me importa cómo eres.

En fin.

biquiños,

zeltia dijo...

Coincido con tu reflexión y me hago las mismas preguntas. Y no sé por qué pienso ahora en la frase de Rilke "la patria del hombre es su infancia", y ya se que parece una tontería metido ahí, pero no si hablamos del sentimiento nacionalista, y si tomamos nacionalismo como sinónimo de patriotismo. Naciones, patrias, palabras tan grandes que han cobrado muchas vidas.
Para mí el sentimiento de nacionalismo va unido al lenguaje común, a las costumbres, a la cultura con la que me identifico. No pienso que sea mejor ni peor, no la exalto, no la humillo; simplemente la amo.

zeltia dijo...

acabo de ver lo que escribi... y no se entiende nada.

un bico, dende a miña patria (a miña aldea e esta cidade rodeada de mar por todas partes menos por unha)

Soros dijo...

Creo que es como dices, Troll or die. Aunque, seguramente, cada persona podría aportar más matices, aparte de su propia vivencia.
Ya había leído lo de Pío Baroja y eso explica la responsabilidad que tienen los medios de comunicación (además de los políticos) que, para muchos que viajan poco o no viajan, sirven de referencia.
Un saludo y gracias por tu comentario.

Soros dijo...

Aldabra, lo que dices de Galicia no lo niego pero, si fueras preguntando en otras zonas, seguro que encontrarías por doquier gente agraviada, a veces con razón, por cosas que los demás desconocemos. A nadie le faltan cuitas. Lo peor es que muchas veces creemos que las nuestras son la únicas.
A mí me viene bien todo: el cómo y el de dónde.
Biquiños.

Soros dijo...

Pero, Zeltia, ¿cómo que no se entiende nada? Creo que lo has dicho muy bien. Y, claro, en la infancia, el mundo es para nosotros nuestro pueblo, nuestros padres, la lengua que hablan, las comidas que hacen, la geografía que nos rodea... Así que ésa es en puridad nuestra patria. Luego estudiando, viajando, hablando con más gente te das cuenta de que los demás quieren también lo mismo que quieres tú y que todos venimos a ser lo mismo. Tal vez seguir sintiendo el mismo acogimiento que, en lo nuestro, nos resguardó de niños.
Bico.

. dijo...

Mejor explicado y en tan pocas palabras no se podría encontrar.
Me quedo con esa parte en la que escribes:"...mirarnos con recelo e imaginar que a todos nos iría mejor sin los demás..."
Todos necesitamos emprender un camino independiente, como lo hacen los hijos llegados ciertos momentos. Aunque, a veces no entendamos a los políticos (lo cual es cierto, no se entienden) porque muchas veces rompen los esquemas de la cordialidad, en cierta manera es un empuje para tomar caminos diferenciados. Lo peor es como lo dicen y como lo quieren hacer. Creo que va siendo hora de que cambien las formas, sus formas. Pues se les empieza a tomar por novísimas castas y seudonobles, luego la nobleza tiene que volver a ser sometida. O cambian o se les acaba el chollo.
Posiblemente el pueblo quiere mayor libertad de territorio para deambular de un lado a otro y son ellos a los que le gusta incluir y persuadir con sus ideas en las de los demás; consiguiendo calar las suyas en las de los que les rodean.
Lo peor es en y como lo hacen.
Será necesario dejar de protestar y comenzar a tirar zapatos o piedras?
El conjunto de los diferentes regionalismos, costumbres, etc. es lo que nos enriquece. Lo que nos hace tan diferentes, tan distintos, tan iguales.
[Eu, coma di Zeltia, sou de aldeia. E nos non temos un país(patra)definida. Temos terra, mais isto é outra cousa. Mais se somos raianos, nacimos nunha raia, na fronteira.Creo que enténdese ben, non fai falla traducilo.Deica]
Saúde e Ceibedade.
Deica logo amicus…

Soros dijo...

Amigo Beato, ¡cuidado con los que sois de aldea!, que conocés el origen de las cosas mejor que otros y tenéis bien claro que todo sale de la tierra.
Gracias, como siempre, por esos comentarios que, también como siempre, suelen valer más que el artículo.
Saludos