03 octubre 2010

Hiyab

Cada día hay más mujeres amantes de su libertad. Se ponen tetas, culo, labios o transforman sus caras y cuerpos, pero lo hacen porque quieren y jamás por agradar a un hombre y menos a los hombres en general. Participan en programas donde cuentan sus intimidades, pero lo hacen sólo por dinero y prestigio, como comunicadoras. Prestan su cuerpo a la publicidad pero lo hacen porque su actividad laboral así lo pide y no se sienten por ello un banal objeto de deseo. Participan en concursos de misses y reinas, exhibiendo sus cuerpos por puro afán de ser alguien en la vida, por una vocación puramente artística, por una profesión digna en definitiva. Sus desnudeces son trabajos bien pagados, pero no son sino pura imagen, una filosofía avanzada de su dignidad, un avance en sus derechos. Nunca se sienten trofeo sexual de sus acompañantes, sino compañeras que viven vidas interesantes, sofisticadas y de lujo en un continuo aprendizaje basado en el respeto mutuo. Están contentas por asumir ese papel, al menos, así lo declaran y la mujer de hoy no tiene necesidad alguna de mentir y, mucho menos, es ninguna necia. Viven excitantes experiencias. Nunca la publicidad ha respetado tanto lo que las mujeres representan, los publicistas miman hoy su imagen. La mujer está cada vez más valorada en nuestro mundo. Por fortuna todo el mundo lo ve y mis palabras son una evidencia incontestable.
Pero, ¡ay!, no puedo decir lo mismo de todas las mujeres. Son esas, esas musulmanas del velo, las que denigran en el mundo el papel y la condición de la mujer, las que llegan a la degradación extrema. Sí, ya sé que dicen que lo llevan porque quieren, pero todos sabemos que están sometidas al varón y a eso, a eso, es a lo que no hay derecho. Jamás podremos permitirlo en nuestra sociedad. No consentiremos tal humillación. Sería lo último. Eso nunca. Sería asentir a la degeneración de nuestra modélica sociedad.

4 comentarios:

Lohengrin dijo...

Visto así, yo creo que me voy a colocar un sayón parecido al burka (únicamente abriré la cara,no sea que con mis problemas de visión me fastide una cadera) así podré eludir fácilmente los dictados de la moda de esta sociedad tan maravillosa: me libraré de dietas,liftines,liposucciones...y podré comer todo lo que me de la gana, dejarme los pelos de todo el cuerpo a su salir,y además me ahorraré una pasta en ropa.
!Que buena idea Lan¡
Me dejo abierto el burka para darte un besito

Soros dijo...

¡Olé ahí!
Y ciérrate el burka y no provoques, loba.

Piel de letras dijo...

Labios, tetas, pompas (que culo es mala palabra por mi rancho :P) párpados, papadas, pantorrillas, lipectomías, liposucciones, colágeno, botox y cosas por el estilo, son los burcas de carne, de toxinas paralizantes y de gel hoy día. ¿No lo sabías?
En lugar de cubrirte con ellos, te rellenas bajo la piel y hasta el tuétano.

Soros dijo...

Sí, Piel de Letras, el peligro es que, con el tiempo, terminen tapándonos también el cerebro y, además, no lo notemos.