Si andas dudoso, desorientado,
si estás insulso o desanimado,
si desconoces cómo acertar,
piensa un poquito,
la tienes cerca,
ella se llama publicidad.
Si estás nerviosa,
triste y ansiosa,
insatisfecha y algo quejosa,
piensa un poquito,
no llores más.
La solución se llama publicidad.
Si vives siempre con tanta prisa
que ya no sabes cómo parar,
no te detengas, que es tontería,
sigue adelante sin vacilar.
Tu consejera está para eso.
Es la versátil publicidad.
Si te has perdido,
si andas errante,
si ya no sabes qué es lo que quieres,
si te planteas volver atrás,
ella te ayuda, no desesperes,
es la bendita publicidad.
Si tu psiquiatra no te convence,
si tu pareja se aleja más,
si tu trabajo no te fascina,
si tus vecinos te miran mal,
mira su oferta, es cosa fina,
es la brillante publicidad.
Si desconfías de tu criterio
abre tu alma a la televisión,
o a una radio con sus comentaristas,
o a una cadena del corazón,
o a esos políticos mentirosillos
que te sacan del cuerpo la desazón.
¿Cuál es del mundo la obra maestra?
¿Quién es del orbe la compañía?
¿Quién nos ayuda y nos aconseja?
¿Quién nos aleja de zozobrar?
Es nuestra guía de las certezas,
nuestra adorada publicidad.
Publicidad, ¿qué he de ver?
Publicidad, ¿qué he de comprar?
Publicidad, ¿qué he de creer?
Publicidad, ¿qué he de pensar?
Publicidad, que todo lo resuelves,
eres la luz de la Humanidad.

