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19 enero 2010

El resentimiento

El resentimiento no es consciente y, algunas veces, se lleva encima tan grabado como el iris de los ojos. Puede brotar en cualquier situación intrascendente y, sin apercibirnos, nos traiciona y muestra de nosotros aspectos que creíamos ocultos u olvidados. Los psiquiatras, y otros de su gremio, tienen habilidad para descubrir el efluvio de tales sentimientos, porque salen de nosotros con la misma sencillez que el perfume trasciende de su frasco. Pensamos que nuestro propio olor, la personalidad, impregnado en la piel sobre ese tan desagradable del resentimiento, lo trasformará y nos protegerá al enmascararlo. Pensamos que hay algunos aromas que combinan bien con nuestra piel a tal efecto. Sin embargo, hay otros que profundamente desentonan y desprenden un tufo inesperado y sorprendente. Hay quienes notan en él la emanación de los odios enquistados, de esos odios de los que, si pudiéramos, haríamos bien en desprendernos. Si lo consiguiéramos, sería más fácil mantener ese halo suave, estable, siempre deseado: el del equilibrio.

13 enero 2010

Ablación no, circuncisión sí

Me sorprende que la ablación del clítoris esté perseguida en Europa mas no lo esté la circuncisión. El clítoris se considera, y es, el órgano fundamental del placer sexual en la mujer, pero parece que el prepucio sea un trozo de piel sobrante que conviniese quitar por higiene. No es así, en el prepucio hay una gran concentración de terminaciones nerviosas y su doble labor de protección y fricción con el glande es la fuente de placer que primero descubre el niño. Además no puede admitirse que el clítoris o el prepucio sean una tara de nacimiento con la que la humanidad entera viene al mundo.
Ambas amputaciones, hechas en la infancia y por motivos religiosos, me parecen contranaturales, limitadoras del placer, preventivas de la masturbación, tan denostada por las religiones y, aunque la ablación del clítoris en la mujer sea más radical, no entiendo como nadie se pronuncia contra la circuncisión, que es también el mismo sinsentido, y, sino tan profunda en la eliminación del placer, no menos salvaje. Pero claro, de mayor, nadie echa de menos lo que no tuvo de niño.

07 enero 2010

Cuarto menguante

Cuando la alegría entre en cuarto menguante; cuando el cuerpo olvide lo que era resistencia y aprenda lo que es fragilidad; cuando las compañías de tu vida se vuelvan infantiles; cuando te adopten las hijas que nunca tuviste; cuando el dolor no sea novedad sino monotonía; cuando la noche tenga por hermana la vigilia; cuando la frontera entre el sueño y la vida esté borrada; cuando en los rostros de quienes te rodean veas sólo el reflejo de lo absurdo; cuando lo inesperado sea rutinario; cuando la marea de la vida te llegue a la barbilla; cuando la única cabeza amiga, que te quede, desbaratada, no te reconozca; cuando la vieja rutina de dormir se convierta en un hecho memorable; cuando repares en que hasta tu sombra se ha hecho quebradiza; cuando los razonamientos, las respuestas y el silencio sean la misma cosa; cuando la impavidez sea la única muestra que des de sufrimiento, será el cariño, si lo tuviste alguna vez, todo y, a la vez, lo único que te quede dentro. Cuando ese sentimiento exhales, da igual ya que el corazón palpite, te habrás muerto.

31 diciembre 2008

Adiós 2008

Despido el año 2008 con dos trabajos gratos: Abam y la otra historia de Matías.
Abam, una historia de posesiones y milagros, de frailes y nobles, de ventas y caminos, de poderosos y desharrapados moviéndose entre el poder, la religión y el miedo, tejida en torno al Desierto de Bolarque recién desvanecido el siglo XVII.
La vida monótona y gris de Matías, arqueólogo profesional, profesor accidental, obeso, calvo y piquituerto crónico, se ve engullida, a raíz de visitar a un dietista por la espiral de una intriga extraña que amenaza su vida.
¿Me premiará el 2009 con otros trabajos tan agradables como estos?

04 noviembre 2007

Frío


Madre, cántame una canción y no te vayas… sujétame la frente con la mano y no me dejes… cuéntame un cuento como cuando era niño… dime otra vez aquello de que es mejor ser tonto que ser malo… y, aunque me duerma, no me dejes solo y te vayas al frío del que no se vuelve.

26 julio 2007

Iberia


Si aspiramos a convertir Europa en la unidad, a todos los efectos, de todos los países que la integran, la idea de Saramago de unir solamente Portugal y España queda un poco pobre y corta, casi infantil e ingenua. Sin embargo, cuántas iras ha provocado. ¿Estamos preparados para salir de nuestras mentalidades nacionalistas y aspirar a algo mejor?

19 junio 2007

Aturdido.


Hoy bien quisiera escribir, pero no puedo. Hay días en que por tener mucho o por no tener nada que decir, es mejor dejarlo pues ni la sequía de pensamiento permite alardes ni el multiforme mogollón de ideas atropelladas encuentra salida fácil. Así que hoy, mientras deseo que me llegue el sosiego que las últimas noticias me arrebataron, quiero mecerme en la idea de lo poco que somos, durante el pequeño pero intenso momento que vivimos. Al fin y al cabo sólo somos otra especie. Hoy estoy breve y triste. Hoy no me encuentro. Aturdido.



Destino
"...Observa bien esos millones de burbujas blancas y esplendentes que se forman y disipan con cada ola. Surgen y desaparecen al ritmo regular del oleaje. La cresta de la ola las sostiene durante un momento; luego, se hunden y dejan de existir. Ya ves; cada uno de nosotros no es más que ese algo destellante, una minúscula gotita sobre las olas del tiempo que avanzan allá abajo hacia el futuro incierto y nebuloso. Surgimos, echamos una ojeada, y, antes de habernos dado cuenta, hemos vuelto a desaparecer. Constantemente aparecen otras nuevas, y lo que llamamos destino no es más que nuestra lucha entre la apretada muchedumbre de las gotitas en cada uno de los altibajos de la ola. Debemos, sin embargo, aprovechar ese momento: merece la pena."
Ernst H. Gombrich (Breve Historia del Mundo, 1999)

05 junio 2007

Castilla


Mi país es duro, seco, pobre, despoblado, gélido en invierno, tórrido en verano, inhóspito y áspero… pero me dio la única patria verdadera que tengo, que es la lengua.


"...Esto es lo que tiene Castilla, que no es ni bonita ni fea, ni buena ni mala, ni siquiera variada o monótona, sino sorprendente, y extraña, y sobrecogedora. Por eso es difícil conocerla y aún más amarla. Pero también por eso, quizás, cuando se la conoce, se le ama y ya no se le puede volver la cara. Castilla es un poco como una droga de amargos y duros primeros sorbos que no hace efecto alguno al castellano, que ya es un drogado, un habituado, pero que sobresalta y espanta al forastero."
Camilo José Cela (Judíos, moros y cristianos).

02 junio 2007

Con la bala dentro.


Tenía 17 años. Estuvo muy tocado por la muerte de su padre, su desasosiego duró muchos meses... se iba al campo sin rumbo fijo y sin hora de vuelta conocida, vagaba sin recordar los lugares por los que discurrían sus erráticos paseos... se pasaba horas en el cementerio junto a su tumba... no controlaba lo que le decía a la gente ni se enteraba de lo que la gente le decía a él... Pintando, entonces le gustaba pintar al óleo, hizo cuadros rarísimos que asustaban a la gente de su familia y a su madre le hacían llorar...creo que estuvo bastante desquiciado durante meses y nadie tenía la fórmula para que su desvalimiento y su dolor se desvaneciesen. Nadie sabía si algún día volvería a ser el de antes. Sospecho que fue el tiempo el factor más decisivo para que aquella angustia se fuera contrayendo y dejara de invadirle por completo. Sé que muchos meses después se concentró toda ella en un punto pequeño, denso y pesado, que aún ronda dentro de sus entrañas, como a los que se les ha quedado dentro la bala de un disparo y, ya enquistada y curados los daños que en su día hizo, se les mueve de unos puntos a otros por el interior del cuerpo sin dolor, pero sabiendo que ya la llevan dentro para siempre.

29 mayo 2007

Despedida


Llegó el día de mi partida, me marchaba a trabajar en la hostelería, a Lloret de Mar, era un 25 de junio. Mi tío Manolo me bajó a la estación para despedirme. Por aquel entonces Manolo estaba sin trabajo, el hombre vivía en casa de una hermana casada y no tenía un duro. Creo que, al ver que me iba, casi le daban ganas de venirse conmigo. Al llegar el tren, me preguntó si llevaba el billete y si llevaba dinero. A la primera pregunta le dije que sí y a la segunda que 80 pesetas. Pero, ¿cómo consienten que un crío se vaya casi a Francia sin dinero?, y el hombre, visiblemente conmovido, sacó su cartera y me dio todo cuanto en ella llevaba, sin dejar ni un solo billete para él. Fueron 800 pesetas, sé que era todo lo que tenía. Luego me dio un abrazo y se dio media vuelta porque no quería que le viese llorar. Mi imagen, con un traje arreglado y teñido de negro que había sido de mi padre, y mi pinta de crío decidido sólo daban muestra evidente de un audaz desamparo. Cuando salió el tren, mi tío no se volvió pero agitó la mano porque sabía que yo le estaba mirando. El tren dejó la estación de mi ciudad y se metió en la noche.

Calendario


El calendario es un pequeño mar con diminutas olas. En esas olas uno puede perderse, navegar, hundirse, sorprenderse, perecer, ser feliz, angustiarse, llevarse la gran sorpresa, descubrirse a uno mismo en facetas desconocidas... Es como si al levantar cada una de sus hojitas viniese por detrás una sorpresa, un placer, un gusto, un disgusto, una bomba que pudiera arrancarte la mano de cuajo, una caricia, un llanto... cualquier cosa inesperada.
No, yo no soy yo, cuando paso cada hoja del calendario, soy sólo la idea que de mi mismo tengo. Soy otro y, sólo de vez en cuando, entro en mí, como el que visita una casa propia en la que hace años que no mora. Me visito a mí mismo de prestado, con miedo a ser descubierto, casi como un ladrón. De espaldas al calendario.

28 mayo 2007

Lo inesperado.


No son encuentros forzados. Se producen, simplemente, sin saber por qué. Son muestras del supremo valor de lo que no tiene utilidad. El valor impagable de la sorpresa. Encontrar donde no buscas. Recibir de donde no esperas. Es como si tu alma estuviera disgregada sin tu saberlo y de vez en cuando te toparas con algún trocito de ella que alguien amablemente te ofrece: “Señor, ¿es suya esa brizna de alma que me encontré?”. Decididamente no estoy hecho para esta civilización de lo previsible en la cual nos gusta tener seguro todo, que todo coincida con lo que se espera , en la que la propiedad nos da una seguridad ficticia y nos ofrece tranquilidad a nosotros mismos porque confundimos la seguridad con la posesión. Lo imprevisible nos vuelve vulnerables. Lo imprevisible nos hace vivir. El castillo de la seguridad cae ante ello, porque es un castillo imaginario en el que nos gusta encerrarnos para sentirnos bien. El socorrido reflejo de cerrar los ojos ante el peligro con la pueril intención de que así desaparezca.

06 mayo 2007

No como, me medico.

No, ciertamente yo no como, me medico.
Isoflavonas, antioxidantes, L-carnitina, ácido oleico, rivoflavina, omega 3, vitaminas, ácido fólico, niacina, aceite de onagra, lecitina de soja, ácidos grasos esenciales, aminoácidos esenciales, calcio, colágeno, cortisol, creatina, fenilalanina, glucógeno, L-glutamina, mucílago, oligoelementos, neutralizadores de los radicales libres… y un sinfín de substancias que desconozco forman, sin mi consentimiento, parte de mi dieta diaria.
Mis abuelos sabían que comían fruta, carne, pescado, patatas, verduras, frutas, legumbres… que bebían leche, vino, agua… e, ignorantes de las deficiencias de estos productos, los consumían hasta la muerte. Yo ya no como, me medico, pero creo que tendré su mismo fin. Con una diferencia, ellos sabían lo que comían, yo no, pero lo pago. Eso es lo que importa.

28 abril 2007

Solo


Solo. Una vez más repasaba su vida. Las fantasías que nunca fueron a ningún lado pero que continuaban viajando por el inmenso espacio de su cerebro. Esa imaginación, a veces, tan certera. Esa clarividencia tan extraña como inútil. En su adolescencia comprendió que todo estaba donde nadie lo buscaba y, por eso, lo que él buscaba, que eran los demás, nunca estaban allí. Descubrió cosas que le sirvieron para toda la vida y que por las noches le hacían dormir bien, sin embargo, su vida no fue un triunfo sino más bien lo contrario. No le pesó, excepto cuando joven. De nada sirve encontrar una verdad si no la quiere nadie. Se dio cuenta de que, perito en certezas, era al mismo tiempo un ignorante en utilidades. Lo que él sabía a nadie le interesaba, a nadie le servía. Así que, aunque joven, de siempre fue un viejo y, en la vejez, siguió cultivando la misma planta extraña de la certeza pero, ya sin fe, a nadie le decía lo que pensaba. Resignado, había aprendido ya que a nadie le interesaban sus hallazgos. Del mismo modo que los viajes, que uno narra a los amigos pensando que les interesan, son un modo de dar la paliza al prójimo, lo que encuentras es mejor dejarlo para ti pro indiviso, lo mismo que lo son en exclusiva los dolores, el sueño o el recuerdo.

22 abril 2007

Dios y los poetas.



Pese a sus orígenes, educación, posición y clase, se declara persona acérrima de izquierdas, apartidista, de ateísmo militante y, por encima de todo y sobre todas las cosas, de creencias poéticas tan acendradas como irrenunciables. Hay quien cree en Dios y quien cree en los poetas, ambos ofrecen bellas realidades intangibles pero, eso sí, de los poetas algo se sabe con certeza por su rastro humano y, de Dios, lo que nos dice la Iglesia que, por axioma bien conocido, no puede ni engañarse ni engañarnos. Así que a la vista de los hechos que cada uno apueste al caballo que más le guste. Uno no tiene empeño alguno en convencer a nadie.
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17 marzo 2007

Gracias quien seas.



Encontrar a quien te escribe es impresionante. No me refiero a encontrar a alguien que te escriba correos o cartas, me refiero encontrar a quien escribe lo que tú piensas o lo que has pensado o lo que no sabías que pensabas pero que descubres de improviso que tenías en mente y que, de repente, te lo encuentras escrito por mano ajena en alguna parte. Es algo que demuestra que la solidaridad de pensamiento también existe y, además, es más desinteresada que la de obra, pues no necesita de la presencia ni del agradecimiento del ignoto interesado. Es la botella con el mensaje que se tira al mar y alguien en algún lugar encuentra. Gracias quien seas.
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Positivo



Acompañado de la caricia insulsa de la soledad, desgrano las horas que me sobran del trabajo. De ese trabajo que debiera ser el remanente de mi ocio gozoso. Falsas veleidades. Caído del barco laboral, mendigo ideales en mi tiempo libre de náufrago perdido en la ciénaga de los desocupados. No tengo estima por lo que se me ofrece. No me tienta el dinero fácil de gestión difícil, no me gustan esos símbolos de estatus que además nos llevan de un lugar a otro en su interior, no me atrae el cambiar de casa, soy alérgico al sexo mercenario, la amistad es flor de cosecha temprana, el deslumbramiento de los viajes ya pasó... sólo me queda la literatura o alguna que otra de las artes que, por desgracia o simplemente porque son así, son lo más parecido al sexo en solitario.


Hombre, pareces tonto, para lo tuyo se inventó la religión. Vale..., si perseveras en tu recalcitrante agnosticismo, las ONGs. Es que no eres nada positivo...
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16 marzo 2007

The Wall



Hace bastantes años creía que mi trabajo tenía importancia. Pasados unos pocos cuestioné lo que hacía. Hoy sé con certeza que no sirve para nada que no sea perpetuar el estado de las cosas.
¿Es mi cambio un resultado de la edad? Todo el mundo en su, o nuestro, afán de simplificar dice que sí. A mí, sin embargo, me parece que no. ¿Por qué? Pues porque vivo rodeado de jóvenes, como yo fui, que se comportan como yo soy. Si la edad vale para mí como lenitivo, habría de valer también para ellos como incentivo, la mía por no ser joven y la de ellos por serlo. Aquí hay algo que no cuadra. ¿Estamos entrando todos, voluntariamente, por el aro?. ¿Recuerdan ustedes "The Wall"? Yo sí.
¿Dónde se ha quedado el espíritu crítico, la vertebración de la sociedad y la participación creativa? ¿Nos estaremos integrando en un modelo único? ¿Por qué a todos nos interesa callarnos en esta sociedad tan democrática y pluralista?
Estoy cansado de temer que mi situación pueda ser manifiestamente empeorable, si no soy bueno, claro.
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